domingo, 28 de diciembre de 2014

Los Cristeros del Volcán de colima, "Golpe frustrado a 5 sacerdotes"

Un día se trató de aprehender y violentamente asesinar a un grupo de sacerdotes destacados, a saber, al Ilmo. Señor Vicario General Mons. Don Francisco Anaya, al secretario del Gobierno Eclesiástico, el Padre don J. Jesús Ursúa, y a tres Sacerdotes más: el Padre don Mariano de J. Ahumada, el Padre don Emeterio C. Covarrubias y el Sr. Cura Sánchez Ahumada. El golpe logró frustrarse y ninguno de aquellos cinco sacerdotes tan cobardamente sentenciados a morir cayó en manos del enemigo. Quien sí cayó fue el P. don Pedro Zamora Carbajal, mas comprobado que no era ninguno de los cinco a quienes se trataba de eliminar, fue puesto en libertad, después de una noche pasada en el cuartel, en que por minutos esperaba su ejecución capital.
Disfrazado en ese día el Ilmo. Mons. Anaya tuvo que huír de la ciudad ya entrada la noche. Hubo de atravesar, para no caer en manos de los enemigos, lugares montuosos y muy difíciles para él. Lo llevaban, sosteniéndolo de uno y otro brazo, dos muchachos: -José García y Antonio Gamboa-; hubo momentos en que casi en peso tenían que conducirlo, entre las piédras y zarzas del monte, pues las piernas del ilustre anciano flaqueaban a cada paso. Poco antes de llegar a la ranchería de El Volantín, salieron al camino siguiendo para el poblado de El Carrizal, en remuda de Marcelino Dueñas. De El Carrizal, otras personas lo condujeron a San José del Carmen, Jal., y, de allí, a Guadalajara, Jal.
También ese mismo día, tuvo que abandonar la ciudad el Padre D. J. Jesús Ursúa, obligado, casi arrastrado, por quienes se interesaban en su salvación. Y el hombre de una pieza, egregio Confesor de Cristo, con lágrimas en sus ojos, salió de Colima, para desde Guadalajara seguir velando por los intereses de la Iglesia colimense.
El Padre Covarrubias, en un camión carguero, entre los sacos y tercios y mozos del camión, salió a la hacienda de Nogueras y de allí emprendió el camino hacia Ejutla, Jal., en donde vivió en una sierra, en un lugar llamado Los Pericos.
El Sr. Cura Sánchez Ahumada salió, llevado por unos hacendados de las cercanías de Zapotlán, Jal. -Ciudad Guzmán-, y de allí continuó, meses más tarde, a Michoacán.
El Padre don Mariano de J. Ahumada, se conformó con refugiarse en las rancherías de las estribaciones de nuestros volcanes: Tepehuajes, El Durazno, Monte Grande, El Gachupín.
Desde ese día, como Pro-Vicario General, quedó en la Ciudad de Colima, en sustitución de Monseñor Anaya, el Sr. Cango. D. Luis T. Uribe, Rector del Seminario Diocesano, anciano también, pero de alma igualmente heroica y lleno de la santa fortaleza de Dios. Como Secretario y, al mismo tiempo, como 20. Pro-Vicario Gral., el Padre D. Enrique de Jesús Ochoa.
CONTINUARÁ.....


















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