sábado, 29 de marzo de 2014

Los Cristeros del Volcán de Colima, continua Respuesta digna a provocaciones indignas

LOS CRISTEROS DEL VOLCÁN DE COLIMA
Viene de la edición anterior
Libro Primero Capítulo Quinto
 “RESPUESTA DIGNA A PROVOCACIONES INDIGNAS”
Y ¡qué contraste! Mientras El Liberal nos insulta, muchos Ilustrísimos Obispos, especialmente el Metropolitano, y muchísimos sacerdotes de distintas diócesis han felicitado calurosamente, por su actitud gallarda, al humilde, perseguido y vejado clero colimense. ¿Qué valen las injurias de El Liberal, comparadas con tales loores y homenajes?
El Liberal nos hace personalmente responsables. El Liberal supone dos cosas: una, que la generalidad del clero colimense quiere someterse al decreto opresor y anticonstitucional del 24 de febrero. Otra, que nosotros cacicalmente le imponemos nuestra férrea voluntad, e impedimos que los señores sacerdotes acaten la ley de referencia. Alto allí, señor Liberal. Lo primero es una sangrienta injuria al Venerable Clero, que nunca ha pensado en someterse. ¿Olvida usted que todos, sin excepción, firmaron una viril protesta, precisamente contra el decreto?
Lo segundo es un error. Nada de caciquismos, al contrario, la cordialidad más perfecta. Usted, señor Liberal, se equivoca al suponernos divididos. Jamás había existido entre el Clero tanta caridad y tanta unión como en estas horas de prueba. Todos, con esa fraternidad, con esa unión estrecha, podemos prometer a usted que iremos más allá.
El Liberal pretende aplastarnos con los sucesos de Michoacán. De la reanudación del culto en Michoacán, nada sabemos oficialmente. Ignoramos las bases del arreglo, si lo hubo. Y mientras no conozcamos estas bases, debemos abstenemos de toda crítica; no podemos censurar, ni alabar la conducta del Ilmo. Sr. Arzobispo Ruiz y Flores.
Pero de cualquier manera que haya sucedido, sepa el ignorantísimo Liberal que una Diócesis no es norma de las otras, sino que todas tienen una sola norma: El Código de la Iglesia.
Suponemos con fundamento que el Ilmo. Sr. Ruiz y Flores obró correctamente, que no claudicó, que defendió virilmente los sagrados derechos de la 

Iglesia; pero si desgraciadamente no hubiera sucedido así (lo cual no admitimos), no es responsable ante nosotros, tiene su superior jerárquico, el Romano Pontífice, a quien dará cuenta de sus actos.
Para que El Liberal se ilustre y no ande por los cerros de Ubeda, sepa que el canon 1260 a la letra dice: Los ministros de la Iglesia, en el ejercicio del culto, únicamente deben depender de los superiores eclesiásticos.
Luego, señor Liberal, cualquier hecho, cualquier arreglo en que de alguna manera la Iglesia o los que la dirigen queden supeditados a otras autoridades, es un arreglo anticanónico y abominable, porque entonces, los ministros del culto no dependen únicamente de los superiores eclesiásticos. ¿Comprendió usted?
Si al Liberal pareciere corta esta razón, le recomendamos la lectura de dos documentos que ya conoce toda Colima: La última Carta Pastoral Colectiva del Episcopado Mexicano, y el magnífico estudio procedente de Durango que adoptó e hizo propio el Ilustrisimo Sr. Velasco.

Colima, a 28 de mayo de 1926.
Francisco Anaya, Vic. General.
J. Jesús Ursúa, Srío.















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