jueves, 13 de diciembre de 2018

Los Cristeros del Volcán de Colima. Mensaje del Gran Dionisio E Ochoa

LOS CRISTEROS DEL VOLCÁN DE COLIMA
Crónica de agosto a diciembre de 1927
Libro 4 capitulo primero Spectador
Viene de la edición anterior

MENSAJE DEL GENERAL DIONISIO EDUARDO OCHOA

Dionisio Eduardo Ochoa, fiel hasta el extremo, más aún, que para él, su juramento de cristero en que había prometido lealtad a sus superiores jerárquicos, era algo sagrado, al saber que la Jefatura en Guadalajara, de la cual dependía Colima, estaba constituida por un delegado del Comité de Guerra de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, auxiliado por los elementos que habían estado en torno al licenciado Anacleto Gonzáles Flores, se llenó de alegría y quiso aprovechar aquel primer conducto de Angelita Gutiérrez, para enviar una carta de reconocimiento y adhesión.
Esta su carta estaba llena del fervor de un hombre de Dios. 
He aquí algunos de sus conceptos:
Aunque materialmente desligado y sin conexión ninguna con esa jefatura, desde la muerte del Lic. Anacleto González Flores, he estado unido a ustedes -los jefes del Movimiento Libertador en el occidente- en el Corazón de Cristo, nuestro Rey, por quien se sufre y se lucha.
Ya que providencialmente, mediante las señoritas de las Brigadas Femeninas, de nuevo logro ponerme en contacto con esa jefatura, quiero testimoniarles mi lealtad y subordinación. Será para mí honra grande y alegría el recibir sus orientaciones y órdenes.
Si algún día, sea en esta ciudad de Colima, sea en alguna población intermedia, entre esa Perla Tapatía y nosotros, gustase u ordenase esa jefatura una entrevista, entre alguna de las personas de ustedes y un servidor, yo me trasladaré, ayudándome Dios, al lugar a donde se me cite. 
Y adjuntábales, además, el general Ochoa el cuadro de las fuerzas cristeras colimenses, narrando, en síntesis, los movimientos habidos, según la relación que oficialmente hacía cada mes la Jefatura de Colima y sur de Jalisco j sus pruebas, sus amarguras, pero también la grandeza de alma de los luchadores y sus grandes esperanzas. Enviaba de igual manera, una copia de la Proclama que él y los demás jefes cristeros de Colima habían firmado con fecha del día 5 de julio anterior. En la madrugada del día siguiente, 16 de agosto, después de la Santa Misa, el jefe militar cristero general Ochoa con sus tres acompañantes, salió de la ciudad. En Guadalajarita, apenas pasadas las últimas casas de la ciudad de Colima, los esperaban Marcos Torres y sus muchachos.
Ya para esas horas las columnas callistas del general Joaquín Amaro les habían ganado la delantera y estaban en la hacienda de Chiapa. Nuestro pequeño grupo había quedado embotellado en los ranchos de Potrero Duro, un poco arriba de la Capacha. Al caer la tarde, en un acto de arrojo, se salió del cerco y nuestros cristeros lograron llegar a Salitrillos, adelante de Chiapa, de donde estaba la avanzada callista de Amaro.
Continuará

































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